Corrupción: os olvidáis de la mitad (o más) del problema

Estaban hace un rato mis queridos Ramón Nogueras y mOlecula hablando en una conocida red social sobre la corrupción que, oh sorpresa, parece campar a sus anchas por este país. En la discusión han aparecido varias ideas que considero erróneas sobre el problema de la corrupción y, muy en contra de mi voluntad, me veo obligado a desmenuzarlas aquí, que puedo enrollarme cuanto quiera. Y, además, el reciente caso del “pequeño Nicolás” me va a venir de perlas para ilustrar la idea errónea más importante de las que quiero exponer.

Idea errónea número 1: están aflorando muchos casos de corrupción porque algo está cambiando. Sinceramente, creo que no. Lo que estamos viendo es el mismo “desbordamiento de las alcantarillas” al que asistimos en la década de los 90. Durante la crisis de los 90. Casos que llevaban gestándose desde los 80 salieron a la luz gracias a la crisis. En esa situación, la corrupción se convierte en un arma irresistible de utilizar contra el rival político. Recordemos como los casos Filesa, Guerra o Seat —por citar algunos— brotan a la superficie y se llevan por delante al gobierno del PSOE. El PP gana las elecciones del 96 y la historia vuelve a empezar.
Se pega un manguerazo a la caca que había rebosado de las alcantarillas, se condena un poquito —tampoco hay que pasarse, algún día podemos ser nosotros los que estemos ahí— a algunos implicados y se “olvida” convenientemente hacer una limpieza a fondo de la red de saneamiento. Ahí abajo hay monstruos y no queremos que la gente los vea. Lo cual directamente nos lleva a la segunda idea errónea.

Idea errónea número 2: si gana las elecciones ese partido nuevo las cosas van a cambiar. Estoooo… puede que sí pero, probablemente, no. El problema de la corrupción no es tanto de quién está al timón del barco como de qué tipo de barco está pilotando. Puedes ser el mejor navegante del mundo. Puedes ser el puto Magallanes de la política, que como estés guiando una nave podrida y mal concebida sólo vas a poder dedicarte a achicar agua, y mantener el rumbo va a quedar en un segundo plano. Y ya no pensemos en cambiar de barco.
Muy bonita la metáfora, Bakunin, pero… ¿qué demonios estás diciendo? Pues que mientras sigamos navegando a bordo de un barco llamado economía de mercado vamos a seguir, la mayoría de la tripulación, encadenados en la sentina a las bombas de achique. Para que los que viajan en cubierta sigan teniendo una feliz travesía.
La corrupción es inherente al sistema capitalista. La ética del mercado, el afán de enriquecimiento, acaba convirtiéndose en la ética social. La ilusión de que todos podemos viajar en cubierta es poderosa. Es muy fácil olvidar que para que tú estés en cubierta tiene que haber otros en la sentina, apartando las ratas mientras bombean con el agua por la cintura. Hasta que no te ves arrojado a ella no eres consciente de que ahí abajo había otros en peor situación que tú. Y, muchas veces, ni así te darás cuenta porque en la tripa del barco está oscuro y bastante tienes tú con dar patadas a las ratas como para fijarte en lo que hay alrededor.
El capitalismo se basa en la explotación del que está por debajo de ti. Mientras la economía del país se encuentra en una de sus fases expansivas es muy fácil olvidarte de ello. Hay pocos de tus conciudadanos condenados a la sentina —y algo habrán hecho para estar ahí, ¿verdad?—, el viento hincha las velas y el barco avanza cortando las olas. Y te olvidas de que esto es así gracias a que personas de otros países están ahí, bombeando, a cambio de los mendrugos de pan duro que se arrojan desde cubierta.
Si de verdad queremos cambiar esto tenemos que ir pensando en cambiar de barco. Algún tipo de embarcación más parecida a una balsa, en la que todos estemos al mismo nivel. No demasiado lejos del agua pero todos secos y al sol, al menos.
Es jodido desmontar un galeón en alta mar. No hay puertos amigos a la vista. Y el capitán va a enfrentarse al motín de los que van en cubierta. Y así llegamos a la tercera de las ideas erróneas.

Idea errónea número 3: la corrupción ya no está quedando impune, está habiendo dimisiones, imputaciones, descrédito… Ja, JA y REQUETEJÁ. La mitad, o más, de la corrupción queda impune. Totalmente. Como siempre. Y ahora, después de llevar rajando un rato, volvamos al pequeño Nicolás.
Este cabroncete, nos cuentan, ha “estafado” a varios empresarios. ¿De verdad ha estafado? Porque yo creo que en estos chanchullos tan culpable es el que vende como el que compra. Los que han entregado esos dineros a este personaje estaban intentando sobornar, comprar voluntades, conseguir con pasta lo que no podían lograr por medios lícitos. Estaban corrompiendo, porque para que exista un corrupto ha de haber, por fuerza, un corruptor.
Y es de estos, de los corruptores, de los que nunca se habla. Los que, después de haber comprado favores, desaparecen en las alcantarillas de las hablábamos al principio y nunca volvemos a saber de ellos. La mitad impune de la puta corrupción. ¿O acaso los millones de euros de la caja B del PP han salido de debajo de una piedra? ¿Quiénes han “donado” esas cantidades de dinero y con qué fines? ¿Por qué no se les persigue igual que a la mitad corrompida? Ah, amigo, esos son los que tienen su puesto privilegiado en el castillo de popa del galeón. Los que tratarán por todos los medios de evitar que el capitán del barco, sea quién sea, intente cambiar lo más mínimo de la estructura del barco. La oligarquía que se descojona de vosotros mientras analizáis los extractos de tarjetas y perseguís al pequeño Nicolás.

Ingenuos, que sois unos ingenuos.

Banda sonora: ‘Corruptor’ de Future Crew.

Las Claves de Ucrania

Harto estoy de ver noticias que explican “las claves del problema de Ucrania” para todos los públicos. Insensatos. Sus voy a explicar la cruda realidad de un modo que todos lo entendáis:

Después de la disolución de los Siete Reinos, varios clanes se enfrentaron por el poder en Ucrania. Durante algún tiempo, la bella Julia Targaryen retuvo el poder, pero luego fue encarcelada acusada de brujería, y Victor Lannister accedió al trono, con la complacencia del vecino y poderoso reino de los Baratheon.

Pero cuando los Lannister se empeñaron en construir un bulevar en Gamonal, los Arryn llamaron a la revuelta. Al principio, los Lannister se cargaron a unos cuantos campesinos, pero tras el triunfo de la revuelta, Victor Lannister tuvo que huir al Bastión de las Tormentas, y Vladimir Baratheon respondió en su apoyo, enviando barcos con la excusa de proteger el marisco.

Los Arryn buscaron el apoyo popular proclamando su ascendencia Valyria. De paso, declararon raza inferior a los Bravoosi, que pasaban por allí. Los Lannister y los Baratheon, a su vez, recordaron los tiempos de la Edad Oscura, cuando algunos Arryn traicionaron a los humanos aliandose con los dragones del Oeste. A todo esto, murieron unos cuantos campesinos.

Los Doothraki contemplan todo con estupor, desde el otro lado del Mar Cósmico, y advierten a los Baratheon gritando su lema (Khomo Vhaya…), pero todo el mundo sabe que no quieren cruzar aguas cuyos caballos no puedan beber.

Discurso de Navidad para cuñados

Que los partidos incumplan su programa electoral es ya casi un axioma. Se da por hecho que, tras llegar al poder, la realpolitik lleve a matizar algunas afirmaciones alegres, como aquella de “OTAN, de entrada no”, o cualquier otra del tipo de “Bajaremos los impuestos” o “TVE será independiente”. Pero hay algo aún peor que no cumplir lo prometido, y es no atreverse a poner en el programa la parte incómoda de la “hoja de ruta”, como están haciendo los señores del PP.

Aunque no se suele reconocer en público, en este país la mayoría de la gente de derechas tiene un ideal franquista de ser de derechas. En aquellos tiempos, el gobierno intervenía en el precio del trigo, construía pantanos y viviendas sociales, y controlaba Iberia, Telefónica o Tabacalera. Era un “estado paternal”; sobre todo si usted iba a misa, pasaba de política y hablaba catalán sólo en la intimidad, porque en caso contrario el paternal estado le daba con el cinto.

No es de extrañar que muchos de los votantes del PP digan ahora que “pasan de política”. Es lógico; el partido ha escorado del “como Dios manda” hacia el “como el Libre Mercado manda”. Y lo que manda se resume en reducir al mínimo el gasto público (incluyendo la sanidad, la educación o las pensiones) y que el mercado esté libre de condicionantes para vender, contratar, o despedir. Pero sería difícil ganar unas elecciones si uno va con esto por delante.

Acabamos de vivir un ejemplo de una de estas medidas liberalizadoras que se vuelve contra el país, muy útil para tratar de convencer a ese cuñado que aún confía en la gaviota azul. Explíquele cómo el desbarajuste que supuso la liberalización del mercado eléctrico en tiempos de Aznar ha provocado que los brokers jueguen en Londres con el precio de la electricidad española, veremos cómo salen del embrollo.

Con la crisis van por el mismo camino. Confían en que el Mercado proveerá de Brotes Verdes; nadie sabe muy bien como, si los curritos estamos o en el paro o a las puertas. Las empresas aprovechan la situación para despedir barato y que los que se quedan prolonguen la jornada sin rechistar (en lugar de reducir salario y trabajo, pero garantizando más empleos, como se ha hecho en Alemania), y luego se extrañan de que el consumo interno siga desplomándose.

Aún le argumentarán que el país más poderoso del mundo es asín de neoliberal. Bueno, si hablamos de “fuerza bruta”, los teóricos números dos y tres del escalafón serían Rusia y China (más o menos comunistas… o excomunistas). Si hablamos de renta per cápita, sultanatos petrolíferos aparte, les ganan los países nórdicos, que tienen las mayores coberturas sociales del mundo. Y si hablamos de esperanza de vida o de mortalidad infantil… ¡hasta les ganamos nosotros!

Y por último, es posible que se resistan a votar a un partido de izquierdas (de izquierdas de verdad) por la cantidad de iluminados, barbudos y perroflautas que suelen pulular por esos andurriales. Pues mire lo que le digo: a mí, estos elementos tampoco me han gustado nunca, pero he llegado a un punto en el que me parece hasta deseable que haya un contrapeso revolucionario al cinismo de los servidores del Capital.

Y sobre todo: justo ahora es cuando no es momento de pasar de política. Es lo que quieren, que seamos ovejas.

2020

Con lo de Madrid 2020 estoy decepcionado y me alegro. Estoy decepcionado por lo que supone, ese “zas, en toda la boca” que le han dado a nuestro país. Pero en el fondo, me alegro. Puede que usted piense mal de mí, sobre todo si:

– Esperaba ser usted uno de los trabajadores que hubiera construido ese pequeño (y mutante) porcentaje de infraestructuras que faltaban.

– Es usted propietario de un hotel, o de un bar, y esperaba tener 20 días su negocio al completo, o vender a lot of cups of café con leche.

– Es usted un (muy joven) deportista o entrenador, y esperaba poder estar en Madrid 2020, esperaba que el Estado y los patrocinadores destinasen algunas migajas más a fomentar su deporte, y que los telediarios le destinasen alguna fracción de segundo más después del fúmbol.

– Esperaba usted obtener beneficios de procedencia poco confesable por algo relacionado con este sarao. (En este caso, ajo y agua)

– Esperaba usted que esto fuera algo así como un revulsivo que marcaría el final de la crisis, un “borrón y cuenta nueva”, un optimista “podemos” generalizado. Sí, recuerdo que cuando ganó el PP las elecciones, mucha gente pensaba eso…

Pero si no es así, alégrese, hombre.

Sepa que su país ya no se va a entrampar todavía más de lo que ya está (los estados tienden a minimizar los gastos y a magnificar los beneficios; lea algo sobre la deuda provocada por Londres 2012, si no me cree).

Y si además usted no vive en Madrid, alégrese más. Porque el estado no va a concentrar aún más su inversión e infraestructuras en Madrid (esa que provoca que las comunidades circundantes se queden cada vez más despobladas y desindustrializadas por el efecto de “agujero negro” que ejerce la capital).

Y si vive en Madrid, alégrese de que va a sufrir menos recortes y privatizaciones en servicios básicos (a ver de dónde iba a salir la pasta, si no…); de que va a soportar menos obras (y atascos y ruidos) durante los próximos 7 años… Y de que los policías de su barrio no van a dedicarse a vigilar cosas olímpicas y a dificultar sus movimientos por seguridad (hable con alguien que visitase Londres en 2012, si no me cree).

Y de que en 2021 no sufriremos una resaca nacional generalizada. ¿Se acuerdan de 1993? Yo sí…

De avestruces

Como verán, estamos como que no estamos. El Camarada dedicado a sus labores y yo a las mías. Y el país, poco más o menos, gracias a nuestros presidentes. Porque hace unos años tuvimos un presidente que condujo a nuestro país a las más altas cimas de poder, o eso es al menos lo que él entendía cuando se juntaba con otro par de mandamases que mandamaseaban mucho más que él. Nuestro tex-mex favorito alardeaba de haber devuelto a Eh!paña al lugar que ocupaba antes de que con los Austrias y con los Borbones perdiéramos nuestras posesiones.

Pero eso condujo a lo que condujo, y tras la sobredosis de testosterona, la ciudadanía decidió desvotar al PP aclamando al lider más soso que jamás nuestra patria tuvo. Al principio quizá no lo parecía, el ex-presi se inventó tres o cuatro palabras (talante, alianza de civilizaciones, etc) y se rodeó de varios ejemplares (Leire Pajín quizá fuera su mejor exponente) que daban mucho juego humorístico.

Y lo que es más triste: Sosomán tenía enfrente al líder de la oposición más insulso que pululaba por Génova. Creo que no es casualidad. Parece mentira que entre tanto tiburón pudieran colarse estos dos delfines. Pero se colaron, como si las cúpulas de los bipartidos estuvieran hartas de lobos con piel de lobo. Y poco a poco se descubrió el pastel: habían elegido a dos corderos con piel de oveja modorra.

Mientras A ZP le estallaba la crisis y la burbuja, su plan consistía básicamente en salir muy talantosamente por la tele diciendo banalidades, mientras que en la intimidad de la Moncloa se dedicaba a repetir sin cesar ‘Porfa, porfa, porfa, que se acabe la crisis’ agarrado a una ouija de su niña.

Rajoy tuvo así la ocasión de prescindir de campaña electoral para salir elegido; entonces yo pensé que era táctica y oportunismo, pero a la vista de los acontecimientos parece que es lo único que sabía hacer, porque una vez que ha salido elegido, su táctica monclovita ha sido la misma que la de ZP (cambiando la ouija por la estampita de la Virgen del Perpetuo Socorro).

Dejando aparte las medidas dictadas por la Merkel y sus neo-amiguetes con intereses, nada ha hecho aparte de vaticinar brotes verdes, como en un revuelto de ajetes. Y la prueba más palpable de su absoluto táctica-del-avestruz-ismo la tenemos con el caso Bárcenas; sus declaraciones y las de sus baronesas y baroneses son un cúmulo de despropósitos que darían risa de no ser por lo que supone. Y ahí está, con la cabeza gacha esperando que alguien le diga ‘despierta, bonito, que todo ha sido una pesadilla’.

Feliz Día de Dibujar a Mahoma

Everybody_Draw_Mohammed_Day_-_Mohammed_-_in_the_style_of_Mondriaan
Simplemente quiero recordarles que hoy es el Día de Dibujar a Mahoma, una protesta contra la censura y los intentos de algunos de aplastar la libertad de expresión.

A pesar de mi natural incapacidad para el dibujo —no puedo igualar, ni de lejos, el magnífico retrato de Mahoma estilo Mondriaan que acompaña a esta entrada (fuente: Wikipedia)—, he hecho un esfuerzo que no ha quedado mal del todo, ¿verdad?

Dibuja a Mahoma

Banda sonora: ‘Rock The Casbah’ de The Clash.

(Esta entrada se publica simultáneamente en Escéptica).

Adios al ‘Estilo Paradores’

Si el Barça es més que un club, Paradores es más que una cadena hotelera. Ni son baratos, ni son lujosos, ni son cómodos, pero no me negarán que tienen un espíritu propio. Sí, un espíritu un poco rancio, que huele a medieval, a Información y Turismo, a señorito y a coñac, pero si durante años han sido referentes en su sector, por algo sería. Cierto es que contaban con el todopoderoso respaldo de Papá Estado, pero se convirtieron en un pilar del turismo ‘no masificado’, y para muchas localidades su mera presencia se convertía en reclamo y puerta de entrada para el visitante.
Continue reading

Afiliarme al PP

Hace unos días, tras la magnífica noticia del rechazo de IU a la homeopatía y las terapias pseudocientíficas, decidí afiliarme a dicho partido. Sin embargo, ante la precariedad laboral como trabajador de El Mal y las pocas posibilidades de prosperar en el partido del anticristo, me lo he pensado mejor.

Voy a afiliarme al PP. A meterme 10 cubatas para celebrarlo. Y a conducir de vuelta a casa en modo Carmaggedon. Creo que tengo mucho más futuro así.

Bola extra: Como me hace notar un seguidor en twitter, debería cambiar Carmaggedon por Carromerggedon…

Banda sonora: ‘Search And Destroy’ de Iggy Pop & the Stooges.