Las Claves de Ucrania

Harto estoy de ver noticias que explican “las claves del problema de Ucrania” para todos los públicos. Insensatos. Sus voy a explicar la cruda realidad de un modo que todos lo entendáis:

Después de la disolución de los Siete Reinos, varios clanes se enfrentaron por el poder en Ucrania. Durante algún tiempo, la bella Julia Targaryen retuvo el poder, pero luego fue encarcelada acusada de brujería, y Victor Lannister accedió al trono, con la complacencia del vecino y poderoso reino de los Baratheon.

Pero cuando los Lannister se empeñaron en construir un bulevar en Gamonal, los Arryn llamaron a la revuelta. Al principio, los Lannister se cargaron a unos cuantos campesinos, pero tras el triunfo de la revuelta, Victor Lannister tuvo que huir al Bastión de las Tormentas, y Vladimir Baratheon respondió en su apoyo, enviando barcos con la excusa de proteger el marisco.

Los Arryn buscaron el apoyo popular proclamando su ascendencia Valyria. De paso, declararon raza inferior a los Bravoosi, que pasaban por allí. Los Lannister y los Baratheon, a su vez, recordaron los tiempos de la Edad Oscura, cuando algunos Arryn traicionaron a los humanos aliandose con los dragones del Oeste. A todo esto, murieron unos cuantos campesinos.

Los Doothraki contemplan todo con estupor, desde el otro lado del Mar Cósmico, y advierten a los Baratheon gritando su lema (Khomo Vhaya…), pero todo el mundo sabe que no quieren cruzar aguas cuyos caballos no puedan beber.

Discurso de Navidad para cuñados

Que los partidos incumplan su programa electoral es ya casi un axioma. Se da por hecho que, tras llegar al poder, la realpolitik lleve a matizar algunas afirmaciones alegres, como aquella de “OTAN, de entrada no”, o cualquier otra del tipo de “Bajaremos los impuestos” o “TVE será independiente”. Pero hay algo aún peor que no cumplir lo prometido, y es no atreverse a poner en el programa la parte incómoda de la “hoja de ruta”, como están haciendo los señores del PP.

Aunque no se suele reconocer en público, en este país la mayoría de la gente de derechas tiene un ideal franquista de ser de derechas. En aquellos tiempos, el gobierno intervenía en el precio del trigo, construía pantanos y viviendas sociales, y controlaba Iberia, Telefónica o Tabacalera. Era un “estado paternal”; sobre todo si usted iba a misa, pasaba de política y hablaba catalán sólo en la intimidad, porque en caso contrario el paternal estado le daba con el cinto.

No es de extrañar que muchos de los votantes del PP digan ahora que “pasan de política”. Es lógico; el partido ha escorado del “como Dios manda” hacia el “como el Libre Mercado manda”. Y lo que manda se resume en reducir al mínimo el gasto público (incluyendo la sanidad, la educación o las pensiones) y que el mercado esté libre de condicionantes para vender, contratar, o despedir. Pero sería difícil ganar unas elecciones si uno va con esto por delante.

Acabamos de vivir un ejemplo de una de estas medidas liberalizadoras que se vuelve contra el país, muy útil para tratar de convencer a ese cuñado que aún confía en la gaviota azul. Explíquele cómo el desbarajuste que supuso la liberalización del mercado eléctrico en tiempos de Aznar ha provocado que los brokers jueguen en Londres con el precio de la electricidad española, veremos cómo salen del embrollo.

Con la crisis van por el mismo camino. Confían en que el Mercado proveerá de Brotes Verdes; nadie sabe muy bien como, si los curritos estamos o en el paro o a las puertas. Las empresas aprovechan la situación para despedir barato y que los que se quedan prolonguen la jornada sin rechistar (en lugar de reducir salario y trabajo, pero garantizando más empleos, como se ha hecho en Alemania), y luego se extrañan de que el consumo interno siga desplomándose.

Aún le argumentarán que el país más poderoso del mundo es asín de neoliberal. Bueno, si hablamos de “fuerza bruta”, los teóricos números dos y tres del escalafón serían Rusia y China (más o menos comunistas… o excomunistas). Si hablamos de renta per cápita, sultanatos petrolíferos aparte, les ganan los países nórdicos, que tienen las mayores coberturas sociales del mundo. Y si hablamos de esperanza de vida o de mortalidad infantil… ¡hasta les ganamos nosotros!

Y por último, es posible que se resistan a votar a un partido de izquierdas (de izquierdas de verdad) por la cantidad de iluminados, barbudos y perroflautas que suelen pulular por esos andurriales. Pues mire lo que le digo: a mí, estos elementos tampoco me han gustado nunca, pero he llegado a un punto en el que me parece hasta deseable que haya un contrapeso revolucionario al cinismo de los servidores del Capital.

Y sobre todo: justo ahora es cuando no es momento de pasar de política. Es lo que quieren, que seamos ovejas.

2020

Con lo de Madrid 2020 estoy decepcionado y me alegro. Estoy decepcionado por lo que supone, ese “zas, en toda la boca” que le han dado a nuestro país. Pero en el fondo, me alegro. Puede que usted piense mal de mí, sobre todo si:

- Esperaba ser usted uno de los trabajadores que hubiera construido ese pequeño (y mutante) porcentaje de infraestructuras que faltaban.

- Es usted propietario de un hotel, o de un bar, y esperaba tener 20 días su negocio al completo, o vender a lot of cups of café con leche.

- Es usted un (muy joven) deportista o entrenador, y esperaba poder estar en Madrid 2020, esperaba que el Estado y los patrocinadores destinasen algunas migajas más a fomentar su deporte, y que los telediarios le destinasen alguna fracción de segundo más después del fúmbol.

- Esperaba usted obtener beneficios de procedencia poco confesable por algo relacionado con este sarao. (En este caso, ajo y agua)

- Esperaba usted que esto fuera algo así como un revulsivo que marcaría el final de la crisis, un “borrón y cuenta nueva”, un optimista “podemos” generalizado. Sí, recuerdo que cuando ganó el PP las elecciones, mucha gente pensaba eso…

Pero si no es así, alégrese, hombre.

Sepa que su país ya no se va a entrampar todavía más de lo que ya está (los estados tienden a minimizar los gastos y a magnificar los beneficios; lea algo sobre la deuda provocada por Londres 2012, si no me cree).

Y si además usted no vive en Madrid, alégrese más. Porque el estado no va a concentrar aún más su inversión e infraestructuras en Madrid (esa que provoca que las comunidades circundantes se queden cada vez más despobladas y desindustrializadas por el efecto de “agujero negro” que ejerce la capital).

Y si vive en Madrid, alégrese de que va a sufrir menos recortes y privatizaciones en servicios básicos (a ver de dónde iba a salir la pasta, si no…); de que va a soportar menos obras (y atascos y ruidos) durante los próximos 7 años… Y de que los policías de su barrio no van a dedicarse a vigilar cosas olímpicas y a dificultar sus movimientos por seguridad (hable con alguien que visitase Londres en 2012, si no me cree).

Y de que en 2021 no sufriremos una resaca nacional generalizada. ¿Se acuerdan de 1993? Yo sí…

De avestruces

Como verán, estamos como que no estamos. El Camarada dedicado a sus labores y yo a las mías. Y el país, poco más o menos, gracias a nuestros presidentes. Porque hace unos años tuvimos un presidente que condujo a nuestro país a las más altas cimas de poder, o eso es al menos lo que él entendía cuando se juntaba con otro par de mandamases que mandamaseaban mucho más que él. Nuestro tex-mex favorito alardeaba de haber devuelto a Eh!paña al lugar que ocupaba antes de que con los Austrias y con los Borbones perdiéramos nuestras posesiones.

Pero eso condujo a lo que condujo, y tras la sobredosis de testosterona, la ciudadanía decidió desvotar al PP aclamando al lider más soso que jamás nuestra patria tuvo. Al principio quizá no lo parecía, el ex-presi se inventó tres o cuatro palabras (talante, alianza de civilizaciones, etc) y se rodeó de varios ejemplares (Leire Pajín quizá fuera su mejor exponente) que daban mucho juego humorístico.

Y lo que es más triste: Sosomán tenía enfrente al líder de la oposición más insulso que pululaba por Génova. Creo que no es casualidad. Parece mentira que entre tanto tiburón pudieran colarse estos dos delfines. Pero se colaron, como si las cúpulas de los bipartidos estuvieran hartas de lobos con piel de lobo. Y poco a poco se descubrió el pastel: habían elegido a dos corderos con piel de oveja modorra.

Mientras A ZP le estallaba la crisis y la burbuja, su plan consistía básicamente en salir muy talantosamente por la tele diciendo banalidades, mientras que en la intimidad de la Moncloa se dedicaba a repetir sin cesar ‘Porfa, porfa, porfa, que se acabe la crisis’ agarrado a una ouija de su niña.

Rajoy tuvo así la ocasión de prescindir de campaña electoral para salir elegido; entonces yo pensé que era táctica y oportunismo, pero a la vista de los acontecimientos parece que es lo único que sabía hacer, porque una vez que ha salido elegido, su táctica monclovita ha sido la misma que la de ZP (cambiando la ouija por la estampita de la Virgen del Perpetuo Socorro).

Dejando aparte las medidas dictadas por la Merkel y sus neo-amiguetes con intereses, nada ha hecho aparte de vaticinar brotes verdes, como en un revuelto de ajetes. Y la prueba más palpable de su absoluto táctica-del-avestruz-ismo la tenemos con el caso Bárcenas; sus declaraciones y las de sus baronesas y baroneses son un cúmulo de despropósitos que darían risa de no ser por lo que supone. Y ahí está, con la cabeza gacha esperando que alguien le diga ‘despierta, bonito, que todo ha sido una pesadilla’.

50 sombras pollas

Hace un tiempo, una amiga le dejó a mi señora el primer libro de la TDLQTEMH*, o sea, “50 sombras de Grey”; todo ello acompañado de loas y alabanzas. Y paralelamente, otra amiga me comentaba con un gesto cómplice “ya verás cómo lo vas a notar, je, je”.

Pues bien, el marcador de páginas ya va bastante avanzado, y no sólo no noto nada, sino que además el único comentario que me ha hecho sobre el asunto es que “este libro es como pa una película del sábado por la tarde pero, además, mal escrito”.

Así que yo me consuelo con mi Snuff, del cual les extraigo una frase pratchettiana:

Harry Rey (…) era un bribón, un oportunista, un luchador implacable y un peligroso conductor de negocios por encima del límite de velocidad. Puesto que decirlo todo llevaba demasiado tiempo, lo calificaban de exitoso empresario

(*) No me lo invento, lo pone en la portada del tocho ese.

HHhH

Hace tiempo que el Camarada no nos comenta nada sobre sus lecturas, ocupado como está en preparar el fin de la sociedad tal y como la conocemos. Mas yo acabo de soltar el libro titulado HHhH, acrónimo que significa “el cerebro de Himmler se llama Heydrich”, y que era uno de los apodos de este personaje (el otro era “la bestia rubia”). Laurent Binet describe cómo escribe sobre Heydrich, personaje que le fascina (por lo cabrón), y sobre el atentado urdido contra él en la Operación Antropoide. Pero, sobre todo, Binet no oculta que ha venido aquí a hablar de su libro. Lo mejor es lo que te hace pensar. No es que cuente nada nuevo; pero con el estilo del “libro dentro del libro”, el autor nos obliga a seguir su propio hilo, y a hacernos nuestras propias preguntas.
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Te acompaño en el sentimiento…

En una ciudad pequeña y de ubicación difusa como es Ávila, casi todos tenemos familiares o conocidos (por lo general, de avanzada edad) que se acercan a mirar las esquelas que adornan las puertas de las iglesias para ver quiénes han pasado a mejor vida. Las leen para ver si conocían al finado o a alguno de sus deudos; aunque no sea así siempre se puede comentar si el apellido es corriente, si deja viudo o viuda, o si ha muerto de viejo o no (independientemente de si es centenario, cualquiera más joven que el lector de la esquela ha muerto en la flor de la vida).
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Damnatio memoriae

Esta semana me he leído el libro “Mediohombre”, cariñoso apodo con el que la soldadesca se refería al general Blas de Lezo por aquello de que le faltaban un ojo, un brazo y una pierna. El libro cuenta, en plan guión cinematográfico, los avatares del sitio de Cartagena de Indias, curiosa batalla que es algo así como el Vietnam de la armada inglesa. En efecto, los soldados de Blas (unos 3.500), rechazaron un desembarco de tal calibre que hasta Normandía no se volvió a juntar una flota mayor: casi 200 barcos y más de 30.000 soldados. Aquella batalla fue el punto culminante de la Guerra de la Oreja de Jenkins. Si usted no sabe a qué oreja me refiero, no se extrañe. Estamos ante un caso de damnatio memoriae que todavía hoy perdura, hasta en el Google Maps.
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Detroit de los caballeros

Ayer leí un gran artículo sobre el declive de Detroit, la ‘ciudad del motor’ que se ha convertido en una ciudad fantasma. No es que me haya impactado, es que todavía no iba ni por el tercer renglón cuando ya estaba buscando paralelismos con mi ciudad. He reproducido el artículo original (recortando, que era muy largo), con añadidos en cursiva para adaptarlo a una visión de Ávila en un futuro no sé si muy lejano… ¿2020? El Camarada seguro que me dice que antes… Coñas aparte, la sensación que me da es que vamos por el mismo camino. Verán que no hay tanta cursiva… Un replace de ‘Detroit’ por ‘Ávila’ y poco más…
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