Feliz Día de Dibujar a Mahoma

Everybody_Draw_Mohammed_Day_-_Mohammed_-_in_the_style_of_Mondriaan
Simplemente quiero recordarles que hoy es el Día de Dibujar a Mahoma, una protesta contra la censura y los intentos de algunos de aplastar la libertad de expresión.

A pesar de mi natural incapacidad para el dibujo —no puedo igualar, ni de lejos, el magnífico retrato de Mahoma estilo Mondriaan que acompaña a esta entrada (fuente: Wikipedia)—, he hecho un esfuerzo que no ha quedado mal del todo, ¿verdad?

Dibuja a Mahoma

Banda sonora: ‘Rock The Casbah’ de The Clash.

(Esta entrada se publica simultáneamente en Escéptica).

50 sombras pollas

Hace un tiempo, una amiga le dejó a mi señora el primer libro de la TDLQTEMH*, o sea, “50 sombras de Grey”; todo ello acompañado de loas y alabanzas. Y paralelamente, otra amiga me comentaba con un gesto cómplice “ya verás cómo lo vas a notar, je, je”.

Pues bien, el marcador de páginas ya va bastante avanzado, y no sólo no noto nada, sino que además el único comentario que me ha hecho sobre el asunto es que “este libro es como pa una película del sábado por la tarde pero, además, mal escrito”.

Así que yo me consuelo con mi Snuff, del cual les extraigo una frase pratchettiana:

Harry Rey (…) era un bribón, un oportunista, un luchador implacable y un peligroso conductor de negocios por encima del límite de velocidad. Puesto que decirlo todo llevaba demasiado tiempo, lo calificaban de exitoso empresario

(*) No me lo invento, lo pone en la portada del tocho ese.

HHhH

Hace tiempo que el Camarada no nos comenta nada sobre sus lecturas, ocupado como está en preparar el fin de la sociedad tal y como la conocemos. Mas yo acabo de soltar el libro titulado HHhH, acrónimo que significa “el cerebro de Himmler se llama Heydrich”, y que era uno de los apodos de este personaje (el otro era “la bestia rubia”). Laurent Binet describe cómo escribe sobre Heydrich, personaje que le fascina (por lo cabrón), y sobre el atentado urdido contra él en la Operación Antropoide. Pero, sobre todo, Binet no oculta que ha venido aquí a hablar de su libro. Lo mejor es lo que te hace pensar. No es que cuente nada nuevo; pero con el estilo del “libro dentro del libro”, el autor nos obliga a seguir su propio hilo, y a hacernos nuestras propias preguntas.
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Te acompaño en el sentimiento…

En una ciudad pequeña y de ubicación difusa como es Ávila, casi todos tenemos familiares o conocidos (por lo general, de avanzada edad) que se acercan a mirar las esquelas que adornan las puertas de las iglesias para ver quiénes han pasado a mejor vida. Las leen para ver si conocían al finado o a alguno de sus deudos; aunque no sea así siempre se puede comentar si el apellido es corriente, si deja viudo o viuda, o si ha muerto de viejo o no (independientemente de si es centenario, cualquiera más joven que el lector de la esquela ha muerto en la flor de la vida).
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Damnatio memoriae

Esta semana me he leído el libro “Mediohombre”, cariñoso apodo con el que la soldadesca se refería al general Blas de Lezo por aquello de que le faltaban un ojo, un brazo y una pierna. El libro cuenta, en plan guión cinematográfico, los avatares del sitio de Cartagena de Indias, curiosa batalla que es algo así como el Vietnam de la armada inglesa. En efecto, los soldados de Blas (unos 3.500), rechazaron un desembarco de tal calibre que hasta Normandía no se volvió a juntar una flota mayor: casi 200 barcos y más de 30.000 soldados. Aquella batalla fue el punto culminante de la Guerra de la Oreja de Jenkins. Si usted no sabe a qué oreja me refiero, no se extrañe. Estamos ante un caso de damnatio memoriae que todavía hoy perdura, hasta en el Google Maps.
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Detroit de los caballeros

Ayer leí un gran artículo sobre el declive de Detroit, la ‘ciudad del motor’ que se ha convertido en una ciudad fantasma. No es que me haya impactado, es que todavía no iba ni por el tercer renglón cuando ya estaba buscando paralelismos con mi ciudad. He reproducido el artículo original (recortando, que era muy largo), con añadidos en cursiva para adaptarlo a una visión de Ávila en un futuro no sé si muy lejano… ¿2020? El Camarada seguro que me dice que antes… Coñas aparte, la sensación que me da es que vamos por el mismo camino. Verán que no hay tanta cursiva… Un replace de ‘Detroit’ por ‘Ávila’ y poco más…
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Adios al ‘Estilo Paradores’

Si el Barça es més que un club, Paradores es más que una cadena hotelera. Ni son baratos, ni son lujosos, ni son cómodos, pero no me negarán que tienen un espíritu propio. Sí, un espíritu un poco rancio, que huele a medieval, a Información y Turismo, a señorito y a coñac, pero si durante años han sido referentes en su sector, por algo sería. Cierto es que contaban con el todopoderoso respaldo de Papá Estado, pero se convirtieron en un pilar del turismo ‘no masificado’, y para muchas localidades su mera presencia se convertía en reclamo y puerta de entrada para el visitante.
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Precios locos

Lo confieso: en ocasiones voy al McDonalds o al Telepizza. Y cada vez que voy me siento mal. Pero no se piensen ustedes que es por condicionantes éticos o dietéticos, no (el Camarada sí que tiene esos condicionantes, pero él tiene más de progre y de sobrepeso). No es eso. Lo malo de ser fastfoodista ocasional (de pascuas a ramos) es que siempre me hago un lío con los precios. No hay peor cosa en uno de esos sitios que querer sólo una hamburguesa.
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Diseño socarrón

Históricamente los seres humanos nos hemos considerado la especie elegida, el cénit de la evolución, el ‘bicho marca ACME’. La inteligencia nos distingue de entre las bestias*, decimos. Pero si tras el proceso evolutivo se esconde la mano del demiurgo, desde luego no lo podemos calificar de diseño inteligente: más bien sería un diseño socarrón. No se explican de otra manera las contradicciones en las que cae el animal que se autodenomina ‘sapiens’. Con esto no me refiero a que estemos sujetos a las pulsiones básicas como comer o reproducirse, no. Me refiero a la manera en que lo tenemos implantado en nuestro kernel: está claro que el programador era un friki. Veamos algunos ejemplos.
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